El camino a la resiliencia

Hoy 20 de Enero de 2021, con la situación de la pandemia descontrolada, donde los números de contagios siguen aumentando, y cada vez nos encontramos con gente conocida que está con síntomas, algunos con cierta suerte asintomáticos pero aislados, otros en los hospitales con menos suerte. Noto el desánimo de la gente, la sensación de volver a comenzar de nuevo…¿otra vez? la tristeza de muchos, la pérdida de paciencia y miedo, mucho miedo. Buscaba algún artículo por internet que pudiera ser de utilidad para poder compartir. Como siempre, he consultado a la APA (American Psychological Association) y os comparto un artículo sobre la resiliencia que me parece bastante útil.

Para muchos, esta palabra la habrá escuchado muchas veces, para otros, será nuevo.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras. Significa «rebotar» de una experiencia difícil, como si uno fuera una bola o un resorte.

¡Buenas noticias!!La investigación ha demostrado que la resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. La gente comúnmente demuestra resiliencia y también se pude cultivar.

Consejos para cultivar la resiliencia:

Establece relaciones—(añado y cultivalas, cuida a las que ya tienes). Es importante establecer buenas relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas importantes en su vida. Aceptar ayuda y apoyo de personas que lo quieren y escuchan, fortalece la resiliencia. Si no podemos físicamente, no nos quedará otra que hacerlo telemáticamente, pero..no os aisleis (emocionalmente).

Evitar ver las crisis como obstáculos insuperables—No podemos evitar que ocurran eventos que producen mucha tensión (en nuestro caso la pandemia), pero si puedes cambiar la manera como los interpreta y reacciona ante ellos. Trate de mirar más allá del presente y piense que en el futuro las cosas mejorarán. (No sabemos exactamente cuándo pero lo harán) Observa si hay alguna forma sutil en que te sientas mejor, mientras te enfrentas a las situaciones difíciles.

Pensar que esta situación es temporal. Cierto, no sabemos durante cuanto tiempo más, pero sigue siendo temporal. Intenta centrarte en el día a día, con una actitud <<mindful>> aceptando las emociones que vayan surgiendo.

Aceptar que el cambio es parte de la vida—Es posible que como resultado de una situación adversa no le sea posible alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no puede cambiar le puede ayudar a enfocarse en las circunstancias que si puede alterar. Centrarte en las cosas que sí dependen de tí, tu actitud, tus pensamientos, la manera en que eliges afrontar esto, aumentando así la percepción de control.

Muévete hacia tus metas—Desarrolla algunas metas realistas. Haga algo regularmente que le permita moverse hacia sus metas, aunque le parezca que es un logro pequeño. En vez de enfocarse en tareas que parecen que no puede lograr, pregúntate acerca de las cosas que puedes lograr hoy y que te ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quiere ir.

Lleva a cabo acciones decisivas—En situaciones adversas, intenta actuar de la mejor manera que puedas. Llevar a cabo acciones decisivas es mejor que ignorar los problemas y las tensiones, y desear que desaparezcan. Seguimos con esa actitud de aceptación (que no resignación)

Busca oportunidades para descubrirte a tí mismo—Muchas veces como resultado de su lucha contra la adversidad, las personas pueden aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel personal. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles, han expresado tener mejoría en el manejo de sus relaciones personales, un incremento en la fuerza personal aun cuando se sienten vulnerables, la sensación de que su autoestima ha mejorado, una espiritualidad más desarrollada y una mayor apreciación de la vida.

Cultiva una visión positiva de tí mismo—Desarrollar la confianza en tu capacidad para resolver problemas y confiar en sus instintos, ayuda a construir la resiliencia.

Mantén las cosas en perspectiva—Aun cuando te enfrentes a eventos muy dolorosos, trata de considerar la situación que te causa tensión en un contexto más amplio, y mantén una perspectiva a largo plazo.

Nunca pierdas la esperanza—Una visión optimista te permite esperar que ocurran cosas buenas en su vida. Trata de visualizar lo que quieres en vez de preocuparse por lo que teme. Escuchar a los miedos están bien, pero que no te paralicen, respira con ellos y valora hasta que punto son realistas.

Cuida de ti mismo—Esta es una de las recomendaciones que más estoy de acuerdo en el artículo. Fomentar actividades de auto-cuidado (a nivel fisico, emocional, psicológico, relacional y espiritual). Presta atención a tus necesidades y deseos. Interésate en actividades que disfrutes y encuentre relajantes. Haz ejercicio regularmente (si no es en el gimnasio, al aire libre siempre es la mejor opción). Cuidar de ti mismo te ayuda a mantener tu mente y cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia.

Formas adicionales de fortalecer la resiliencia le podrían ser de ayuda. Por ejemplo, algunas personas escriben sobre sus pensamientos y sentimientos más profundos relacionados con la experiencia traumática u otros eventos estresantes en sus vidas. La meditación y las prácticas espirituales ayudan a algunas personas a establecer relaciones y restaurar la esperanza.

La clave es identificar actividades que podrían ayudarle a construir una estrategia personal para desarrollar la resiliencia.

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